
CIUDAD DE MÉXICO.— La cantante Imelda Tuñón admitió públicamente haber engañado a una especialista médica con el fin de obtener fármacos de uso controlado que posteriormente entregaba a su difunto esposo, el intérprete Julián Figueroa. A través de una entrevista, la viuda del artista explicó que acudía a consultas psiquiátricas simular cuadros de ansiedad y desesperación que no padecía, garantizando la prescripción de sustancias a las que su pareja no tenía acceso directo con sus propios doctores.
La revelación detalla que los médicos tratantes de Julián Figueroa se negaban a recetarle dichos fármacos, por lo que la joven recurrió al engaño deliberado ante una profesional de la salud. De acuerdo con sus declaraciones, relató de manera continuada falsos síntomas emocionales para que la especialista le emitiera recetas a nombre propio, medicamentos que el cantante consumía para sobrellevar problemas de insomnio y angustia.
Asimismo, la intérprete expuso que durante ese proceso la especialista le emitió un diagnóstico inicial de trastorno bipolar, una valoración que tildó de apresurada e incorrecta. Tuñón aclaró que posteriores evaluaciones médicas descartaron dicho padecimiento y confirmaron que únicamente vive con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), argumentando que la primera etiqueta clínica derivó en señalamientos utilizados en su contra dentro de disputas personales.
Las declaraciones provocaron una pronta reacción en el entorno legal de la familia del fallecido cantante. Representantes jurídicos vinculados a la actriz Maribel Guardia confirmaron que analizan el inicio de acciones penales ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, al considerar que la confesión sobre la obtención irregular de fármacos y posibles contradicciones en los hechos podrían derivar en responsabilidades legales sobre el caso.



