
Las víctimas buscan justicia en EE. UU. tras el revuelo de la serie biográfica de Gloria Trevi, mientras se revela el presunto paradero del productor.
Antonia Andrade, hija del exproductor musical Sergio Andrade y Sonia Ríos, envió un emotivo mensaje a través de la plataforma digital X (antes Twitter) en el que le exige a su padre que se entregue a las autoridades. Este pronunciamiento ocurre en medio del renovado proceso legal que varias víctimas iniciaron en Estados Unidos, reactivado tras el estreno de la serie biográfica de Gloria Trevi. Según las declaraciones del entorno de las demandantes, se especula que Andrade reside actualmente en una de sus propiedades en Mérida, Yucatán, operando bajo un esquema donde los bienes inmuebles aparecen a nombre de su esposa e hija para evitar registros a su nombre.
Las denunciantes decidieron llevar su exigencia de justicia a tribunales estadounidenses al considerar que en México el caso permanece estancado debido a las presuntas influencias del productor. En este nuevo capítulo judicial, las declaraciones de afectadas clave, como la chihuahuense Karina Yapor, han vuelto a confrontar las versiones de Gloria Trevi y María Raquenel Portillo ("Mary Boquitas").
A diferencia de la narrativa presentada en la producción televisiva, testimonios de las víctimas coinciden en señalar que tanto Trevi como Portillo no habrían fungido únicamente como afectadas, sino que habrían participado activamente en la captación y enganche de las jóvenes dentro de la estructura del clan.
El escrito publicado por Antonia Andrade sugiere la existencia de comunicación reciente con su padre, lo que reaviva las alarmas sobre las condiciones del entorno familiar. De acuerdo con testimonios previos de las víctimas, tanto Antonia como su hermana Sofía sufrieron severos maltratos físicos y psicológicos durante su infancia por parte del compositor. Mientras que el paradero de Sonia Ríos permanece desconocido, los registros inmobiliarios confirman que ella y su hija figuran como las propietarias legales de las residencias vinculadas a Andrade.
El impacto de las recientes producciones mediáticas ha reabierto heridas profundas en las víctimas, quienes insisten en que la serie de televisión omitió o suavizó la responsabilidad de personajes clave en la red de abusos de los años 90.



