
México.- El Gobierno de México, a través de la Secretaría de Gobernación (Segob), negó categóricamente haber intervenido para boicotear las actividades de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, durante su visita al país. La política española decidió suspender su gira y regresar a España de forma anticipada, tras acusar a la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum y a la "ultraizquierda" mexicana de organizar bloqueos en sus eventos públicos y privados.
La Segob aseveró que el recorrido de la funcionaria se desarrolló en un "ambiente de total libertad", rechazando las denuncias de censura o presiones gubernamentales.
Uno de los puntos más críticos de la denuncia de Díaz Ayuso fue una presunta amenaza al sector turístico en Quintana Roo:
Acusación de amenaza: La política del Partido Popular (PP) afirmó que el gobierno mexicano amenazó a Grupo Xcaret con "cerrar el complejo" si mantenían la invitación para que ella asistiera a la gala de los premios Platino.
Respuesta de Xcaret: El gigante turístico confirmó la cancelación de la invitación, pero negó "categóricamente" cualquier presión oficial.
Motivo de la cancelación: La empresa atribuyó su decisión a las "desafortunadas declaraciones" recientes de la política, buscando evitar que el evento se utilizara como una plataforma política.
Pese a los señalamientos de boicot, la presidenta madrileña cumplió con una agenda marcada por encuentros con figuras críticas al gobierno federal:
Recepción política: Fue recibida por Alessandra Rojo de la Vega, alcaldesa de Cuauhtémoc, y Teresa Jiménez, gobernadora de Aguascalientes.
Foros académicos: Se presentó en la Universidad de la Libertad, institución del empresario Ricardo Salinas Pliego.
Contenido de sus mensajes: En sus discursos, Díaz Ayuso elogió la figura de Hernán Cortés, defendió el legado de la Conquista y lanzó fuertes críticas contra el socialismo y la izquierda en México.
La salida prematura de Díaz Ayuso de México marca un nuevo episodio de tensión en la relación entre el actual gobierno mexicano y sectores de la derecha española. Mientras Ayuso califica la situación como un "hecho sin precedentes" de hostilidad política, el gobierno mexicano sostiene que las instituciones actuaron bajo los márgenes democráticos, permitiendo que la mandataria extranjera se expresara libremente ante sus aliados locales.



