
A más de dos décadas de los atentados terroristas que sacudieron a los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, diversas historias de celebridades que lograron esquivar a la muerte por meras casualidades del destino continúan cautivando al público y recordando la fragilidad de la vida ante tragedias imprevistas.
Entre los casos más recordados se encuentra el del fallecido "Rey del Pop", Michael Jackson, quien tenía programada una reunión de trabajo en la cima de una de las Torres Gemelas del World Trade Center durante la mañana del ataque, pero se quedó dormido tras una larga noche de ensayos y llamadas telefónicas con su madre.
Otro de los rostros conocidos que estuvo al borde de la tragedia fue el actor y productor Mark Wahlberg, quien junto a un grupo de amigos había reservado asientos en el vuelo 11 de American Airlines; sin embargo, a última hora decidieron cambiar sus planes y volar hacia otra ciudad para atender compromisos personales previos.
Por su parte, el comediante Seth MacFarlane, creador de la exitosa serie animada Family Guy, también se salvó milagrosamente de abordar el vuelo 11 debido a un retraso provocado por una fuerte resaca y a una confusión con el horario de su itinerario por parte de su agente de viajes, lo que lo hizo llegar tarde a la puerta de embarque.
Estas historias de giros fortuitos demuestran cómo decisiones cotidianas, retrasos involuntarios o simples despistes cambiaron el curso de la historia personal de figuras públicas que hoy forman parte de los conmovedores testimonios sobrevivientes de aquella jornada negra que cambió al mundo.









































































