
CIUDAD DE MÉXICO.– El gobierno de los Estados Unidos formalizó una acusación penal por los delitos de narcoterrorismo y apoyo material al terrorismo en contra de Carlos Páez Pereda, alias "Carlitos" o "Carlitos Rugrats", identificado como un operador de alto nivel del Cártel de Sinaloa subordinado a la facción de Ismael "El Mayo" Zambada.
De acuerdo con el expediente del Departamento de Justicia (DOJ), Páez Pereda dirigía una red encargada de la producción, distribución y traslado de cargamentos de fentanilo, cocaína y metanfetaminas desde el estado de Sinaloa hacia la frontera de Tijuana, con destino final en territorio estadounidense. Asimismo, se le imputa el liderazgo de un brazo armado denominado los "Rugrats", grupo de sicarios utilizado para ejecutar homicidios, secuestros y hacer frente a la facción rival de "Los Chapitos".
Tras la publicación del pliego acusatorio, el DOJ difundió imágenes del armamento que el hoy imputado presumía de manera regular a través de sus cuentas de redes sociales, las cuales fueron dadas de baja recientemente.
Un análisis de las fotografías oficiales del expediente técnico revela el arsenal personalizado que poseía el presunto criminal, caracterizado por acabados excéntricos y simbología vinculada a la organización:
Pistolas tipo Colt 1911: Las armas cortas contaban con coberturas de presunto oro e incrustaciones de gemas preciosas. En las cachas y correderas se apreciaba grabado el apellido "Páez" acompañado por la figura de un sombrero, distintivo utilizado históricamente para hacer referencia a Ismael "El Mayo" Zambada.
Iconografía de caricatura: Una de las pistolas lucía grabado el personaje de la serie animada infantil a la que alude su alias, junto con la leyenda "Rugrats".
Fusiles de asalto: En el catálogo de evidencias también se identificaron rifles de alta potencia con características de la línea SCAR.
De acuerdo con las agencias de inteligencia, la difusión de estas piezas de armamento de lujo y de fotografías con fajos de dólares formaba parte de la estrategia de ostentación con la que el operador buscaba proyectar poder e influencia dentro de la estructura delictiva en el noroeste del país. Las autoridades norteamericanas prevén continuar con el proceso judicial para cumplimentar su captura y extradición.



