
EU.- El Gobierno de Estados Unidos implementará a partir de este viernes una nueva estructura arancelaria con tasas del 10 y el 12.5 por ciento sobre las importaciones provenientes de 60 socios comerciales, incluyendo a la Unión Europea.
La medida sustituye al gravamen global temporal dictado bajo el Artículo 122 de la Ley de Comercio de 1974, cuya vigencia de 150 días concluye de manera simultánea a la entrada en vigor de las nuevas disposiciones.
Los detalles técnicos de la resolución del Representante Comercial (USTR), el alcance geográfico de la medida y los antecedentes normativos se desglosan a continuación:
Fundamento legal y alcance comercial:
Cobertura: La disposición abarca a 60 economías que representan el 99.4 por ciento del volumen total de importaciones de Estados Unidos.
Resolución del USTR: La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos emitió una determinación basada en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, señalando que las prácticas de aplicación normativa sobre trabajo forzado en los países señalados afectan las condiciones de competencia comercial.
Casos específicos: Entre las naciones sujetas a regulaciones aduaneras recientes por este tipo de evaluaciones se incluye a Brasil en rubros específicos de exportación.
Antecedentes normativos y resoluciones judiciales:
Fallo judicial previo: En febrero, la Corte Suprema de Estados Unidos invalidó la aplicación de aranceles recíprocos de entre el 10 y el 50 por ciento impuestos al amparo de leyes de emergencia nacional para la reducción del déficit comercial.
Mecanismo de transición: Como respuesta a dicho dictamen, la administración estadounidense aplicó una tasa temporal del 10 por ciento por un periodo de 150 días bajo causales de balanza de pagos, la cual expira este viernes.
Argumentación de las autoridades comerciales:
Funcionarios de la administración estadounidense indicaron que los nuevos impuestos responden a criterios de supervisión de cadenas de suministro y estándares laborales internacionales.
La autoridad comercial sostuvo que la rigurosidad de las prohibiciones de importación sobre bienes producidos con trabajo forzado en territorio estadounidense busca homologar las condiciones frente a países con marcos regulatorios distintos.



