
CIUDAD DE MÉXICO. — El arbitraje chihuahuense volvió a hacer historia en el plano internacional tras la aparición del abanderado Alberto Morín en el partido entre Escocia y Brasil, correspondiente al Grupo C de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Con este duelo, el asistente sumó su segunda designación en el torneo, consolidándose como uno de los referentes mexicanos más sólidos dentro del cuerpo arbitral del torneo.
Morín integró la terna encabezada por el silbante central César Arturo Ramos Palazuelos, cubriendo la posición de Asistente 1 en uno de los choques más atractivos y con mayor presión de la fase de grupos. A sus 45 años, el originario de Chihuahua vive una de las etapas más exitosas de su carrera al hilvanar su tercera Copa del Mundo absoluta (Sudáfrica 2010, Qatar 2022 y Norteamérica 2026), una marca que comparten muy pocos jueces en el futbol global.
El debut de Morín en esta justa ocurrió la semana pasada en el Estadio de Los Ángeles, en el empate 2-2 entre Irán y Nueva Zelanda. En ese juego, el chihuahuense firmó una labor impecable al dictaminar un fuera de lugar que invalidó una anotación iraní, una acción validada por el VAR y elogiada por los analistas. Esta regularidad en su rendimiento le valió el respaldo inmediato de la FIFA para el duelo entre sudamericanos y europeos.
Casi 20 años en el máximo circuito
La trayectoria de Alberto Morín en el profesionalismo arrancó en la Liga MX en 2007, y para 2008 ya portaba el Gafete FIFA. Desde entonces, el asistente ha construido un historial de nivel internacional en las canchas más exigentes del mundo:
Mundiales Mayores: Sudáfrica 2010, Qatar 2022 y Norteamérica 2026.
Categorías Menores: Mundiales Sub-20 de Egipto 2009 y Turquía 2013.
Citas Olímpicas: Juegos Olímpicos de Londres 2012.
Competencias Internacionales: Mundial de Clubes 2015, Copa América Centenario y tres ediciones de la Copa Oro.
Con esta nueva participación, Alberto Morín reafirma el peso del arbitraje de Chihuahua en el balompié internacional, dejando claro que mantiene la concentración y el ritmo que exigen los torneos de máxima categoría.



