
Lo que prometía ser una noche de gala en homenaje a la cantante Dulce, terminó en una retirada estratégica (y algo cómica) por parte del "Periodista de las exclusivas".
El escape de la butaca central
La tensión se podía cortar con un cuchillo en las primeras filas del teatro durante el evento organizado por Romina Marcos. El periodista argentino Javier Ceriani, invitado de honor, ocupaba un lugar privilegiado cerca del escenario. Al notar su presencia, su archienemigo mediático, Gustavo Adolfo Infante, quien se encontraba cómodamente instalado en el centro del recinto, no lo pensó dos veces: se levantó y abandonó el lugar de inmediato.
¿Un duelo que no fue?
Según testigos presenciales, el pánico pareció apoderarse de Infante cuando vio que el rubio conductor de Chisme No Like se ponía de pie y caminaba decididamente en su dirección. Evitando cualquier tipo de confrontación o intercambio de palabras, Gustavo Adolfo salió del teatro a paso veloz, dejando su asiento vacío ante la mirada atónita de los asistentes.
La "emergencia" de Ceriani
Sin embargo, la realidad resultó ser menos beligerante y más fisiológica. Mientras Infante huía de lo que creía era un enfrentamiento inminente, la intención de Ceriani era mucho más mundana: el periodista argentino solo buscaba el sanitario.
Lo que para unos fue un acto de "prudencia", para el resto del público quedó como una huida precipitada ante un encuentro que nunca estuvo en los planes del argentino, quien simplemente seguía el llamado de la naturaleza.









































































