
NUEVA YORK.– La FIFA oficializó al esloveno Slavko Vincic como el árbitro encargado de dirigir la gran final de la Copa Mundial de Fútbol 2026 entre las selecciones de Argentina y España. Sin embargo, la designación ha vuelto a poner bajo el foco público un complejo incidente del pasado que en su momento llegó a comprometer la continuidad de su carrera profesional.
El hecho ocurrió en el año 2020, cuando el colegiado fue retenido temporalmente por las autoridades de Bosnia y Herzegovina durante un operativo policial contra una red delictiva local. A pesar del impacto mediático del suceso, las investigaciones judiciales determinaron con celeridad que el árbitro no tenía ninguna vinculación con las actividades ilícitas del grupo y fue liberado de manera inmediata sin cargos en su contra.
En su momento, Vincic aclaró a los medios de comunicación que su presencia en el lugar se debió estrictamente a una invitación formal a una reunión de negocios que coincidió con el despliegue policial. El réferi calificó el episodio como el "mayor error" de su vida por las repercusiones reputacionales que le acarreó, pero enfatizó que la justicia demostró plenamente su inocencia.
A raíz de la resolución judicial favorable, los organismos rectores del fútbol internacional continuaron respaldando su trayectoria. Esto le permitió dirigir encuentros de máxima exigencia europea, consolidando el perfil que hoy lo posiciona al frente del partido más importante del panorama deportivo global.









































































