
WASHINGTON.- A través de una misiva dirigida al juez Brian Cogan de la Corte Federal del Distrito Este en Brooklyn, Nueva York, Ismael “El Mayo” Zambada García reiteró de manera formal su admisión de culpabilidad respecto a los delitos de narcotráfico que le imputa el gobierno de los Estados Unidos, aceptando de forma anticipada que recibirá una sentencia de cadena perpetua.
En el documento de 12 páginas firmado por el abogado defensor Frank Perez, se especifica que el cofundador del Cártel de Sinaloa renunciará a la posibilidad de encarar un juicio o iniciar cualquier tipo de litigio con la Fiscalía estadounidense. Asimismo, se aclara que el capo de 76 años no ha provisto —ni buscará proveer— asistencia o colaboración sustancial a las autoridades a cambio de una reducción de su condena.
“De manera inequívoca la aceptación de responsabilidad del señor Zambada ha sido una hazaña definitoria de su conducta desde su arribo a los Estados Unidos hace menos de dos años”, expuso Perez, quien destacó que evitar el juicio le ahorra costos sustanciales al sistema judicial norteamericano y protege la identidad y seguridad de potenciales testigos.
Ante la inminente pena de prisión de por vida, la única petición formal de la defensa hacia el juzgador es que Zambada García sea recluido en un centro penitenciario federal que cuente con infraestructura médica adecuada para atender sus severos problemas de salud, entre los que se enlistan complicaciones en las rodillas, hipertensión y diabetes.
La defensa contrastó explícitamente la postura de "El Mayo" con la de su exsocio Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, quien en su momento optó por un juicio que se prolongó por 11 semanas antes de ser condenado.
De acuerdo con la agenda de la Corte Federal de Brooklyn, el juez Brian Cogan dictará la sentencia definitiva el próximo 20 de julio. Este anuncio legal trasciende en la víspera de que la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, presente de manera pública una cronología oficial sobre los hechos del 25 de julio de 2024, fecha en la que el capo arribó de forma sorpresiva a territorio estadounidense a bordo de una aeronave privada en compañía de Joaquín Guzmán López.



