
El gobierno de Estados Unidos anunció la movilización de más de 3,6 millones de dólares en fondos de ayuda humanitaria destinados a auxiliar a la población de Nepal, severamente afectada por las recientes y devastadoras riadas registradas en la región.
La asistencia económica tiene como objetivo prioritario la distribución de suministros básicos, entre los que destacan raciones de alimentos de emergencia diseñadas para cubrir las necesidades alimentarias durante un periodo de tres meses de aproximadamente 10.000 hogares damnificados.
La catástrofe natural, desencadenada por la crecida repentina de ríos y deslizamientos en zonas fronterizas, ha dejado un saldo crítico de infraestructura colapsada, rutas bloqueadas y poblados enteros incomunicados, dificultando el acceso terrestre de las misiones de rescate.
Paralelamente a la entrega de provisiones, los equipos de emergencia locales e internacionales intensifican las labores de localización de personas desaparecidas, un operativo que se ha visto obstaculizado de forma constante por las persistentes amenazas de nuevas precipitaciones en las áreas montañosas.
Con esta aportación financiera, Washington busca mitigar el impacto humanitario inmediato y apoyar en la coordinación logística de las agencias sobre el terreno, mientras el país asiático intenta recuperarse de uno de los desastres naturales más graves de los últimos tiempos.









































































