
NIZA, FRANCIA.– En un encuentro marcado por la controversia arbitral y la aplicación de una regla poco común, la Selección de Argentina derrotó 3-1 a su similar de Suiza en la prórroga, logrando así su clasificación a las semifinales del Mundial 2026 en el duelo de cuartos de final disputado la noche de este sábado.
El partido dio un vuelco drástico en la segunda mitad cuando el delantero helvético Breel Embolo fue expulsado bajo el protocolo de "identidad equivocada" del VAR, desatando duras críticas del entorno suizo y avivando los señalamientos de un presunto sesgo arbitral a favor del vigente campeón del mundo.
La polémica estalló al minuto 67, instantes después de que Dan Ndoye consiguiera el empate 1-1 para Suiza. En la jugada posterior, el árbitro portugués João Pinheiro amonestó al mediocampista argentino Leandro Paredes tras una barrida sobre Breel Embolo.
Sin embargo, el videoarbitraje (VAR) intervino en la jugada. La revisión determinó que el atacante suizo ya se encontraba en trayectoria de caída simulada antes de que existiera contacto físico con Paredes. Bajo el protocolo de "identidad equivocada" —implementado para este torneo con el fin de corregir amonestaciones aplicadas al jugador incorrecto—, el silbante revocó la tarjeta al argentino y se la otorgó a Embolo. Al tratarse de su segunda tarjeta amarilla del encuentro, el delantero suizo fue expulsado, dejando a su escuadra con 10 hombres para el resto del compromiso.
A pesar de la inferioridad numérica, Suiza resistió el embate de la albiceleste y forzó la prórroga. No obstante, el cansancio físico cobró factura al minuto 112, cuando Julián Álvarez adelantó a Argentina con un disparo de larga distancia, seguido por un gol definitivo de Lautaro Martínez minutos más tarde para sellar el 3-1.
Al término del encuentro, el director técnico de Suiza, Murat Yakin, arremetió contra la decisión de los colegiados y la implementación de la polémica regla.
“Fuimos castigados por una regla que en mi opinión es completamente inaceptable. El árbitro tomó la decisión equivocada. Fue una falta inofensiva, si es que siquiera fue falta. Esta regla destruyó nuestro partido hoy, y es muy doloroso ser eliminados de esa manera”, declaró visiblemente molesto el estratega.
Por su parte, el capitán helvético Granit Xhaka coincidió en el impacto anímico y deportivo que generó la jugada: “Creo que la tarjeta roja cambió nuestro partido. Esta decisión fue difícil de aceptar; el vestuario estaba muy silencioso y decepcionado”. En contraste, el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, admitió el factor fortuito en el desenlace: “La suerte estuvo de nuestro lado porque a ellos les expulsaron a uno”.
La controversia en torno a los partidos de Argentina no es nueva en esta justa mundialista. Apenas a principios de esta semana, la Asociación Egipcia de Fútbol emitió un enérgico pronunciamiento acusando un arbitraje tendencioso tras caer 3-2 ante los sudamericanos en los octavos de final, encuentro donde Egipto ganaba por tres goles de diferencia antes de la remontada argentina.
Ante las constantes quejas de las delegaciones, Pierluigi Collina, jefe de arbitraje de la FIFA, salió en defensa del gremio el pasado miércoles, sentenciando que "nadie puede cuestionar la integridad de los oficiales de partido de la Copa Mundial de la FIFA" debido al riesgo que representan estas declaraciones para la seguridad de los colegiados y sus familias.



