
Chihuahua.- Cientos de personas representantes de los sectores político, empresarial, religioso y civil se dieron cita este miércoles en el municipio de Cuauhtémoc para despedir a Juan Pablo Corral Aguayo, hijo del reconocido empresario Luis Antonio Corral Pérez y la señora Patricia Aguayo. Tras un trágico accidente ocurrido el pasado 15 de marzo en Marruecos, donde el joven realizaba estudios académicos, sus restos arribaron a la entidad para los servicios funerarios en la capilla de Mausoleos Todas las Almas, culminando con una misa de cuerpo presente en la Catedral de San Antonio de Padua.
Desde las 10:00 de la mañana, la capilla ardiente se convirtió en el epicentro de una de las movilizaciones de duelo más significativas de los últimos años en la región serrano-manzanera.
Muestras de Pesar: Largas filas de asistentes aguardaron durante más de cuatro horas para ofrecer sus condolencias a la familia, destacando la presencia de directivos y personal operativo de Grupo La Norteñita.
Unión de Sectores: Personalidades del ámbito gubernamental y eclesiástico del país se sumaron a la pena, reconociendo la trayectoria y el impacto de la familia Corral en el desarrollo económico de Chihuahua.
Ambiente de Respeto: El servicio se desarrolló en un marco de profunda tristeza, pero también de gratitud por la vida del joven universitario.
Más allá de su origen empresarial, Juan Pablo fue recordado por sus compañeros y colaboradores como un líder con vocación de servicio, especialmente hacia los grupos más vulnerables.
Labor en la Sierra Tarahumara: Personal de Grupo La Norteñita recordó conmovido cómo "Juan Pa" se involucraba personalmente en campañas de beneficio social, viajando incluso a las zonas más remotas de la sierra para entregar apoyos.
Liderazgo Universitario: Compañeras del joven destacaron su humildad y carisma, señalando que su partida deja un vacío en los proyectos de desarrollo comunitario que encabezaba.
Formación Internacional: Su estancia en Marruecos formaba parte de su preparación académica y profesional, buscando siempre nuevas herramientas para servir a su comunidad.
A 18 días del accidente que le cobró la vida en el extranjero, la comunidad de Cuauhtémoc ha manifestado un apoyo incondicional a sus padres y a sus hermanos, María Andrea y Luis Salvador. Tras la misa en la catedral, la familia realizó un evento privado para depositar los restos de Juan Pablo en su última morada.
La pérdida de este joven ejemplar no solo enluta a una de las familias empresariales más importantes del estado, sino que resuena en cada rincón donde su labor altruista llegó. Los asistentes al funeral coincidieron en que la mejor forma de honrar su memoria será dando continuidad a los valores de solidaridad y trabajo que él siempre defendió. Que en paz descanse.



