
LA HABANA.– Miles de ciudadanos en las principales ciudades de Cuba se ven obligados a registrar diariamente los contenedores de desechos urbanos ante la peor crisis de escasez de alimentos e inflación que registra la isla en las últimas décadas. Lo que antes era un fenómeno aislado se ha generalizado a toda hora en provincias como La Habana, Santiago de Cuba, Holguín y Santa Clara, según reportan ONGs y testimonios locales.
El colapso en el abastecimiento ha llevado a la población a esperar los camiones de desperdicios de los centros estatales para conseguir comida o artículos de reventa. Residentes locales advierten que la situación ha alcanzado niveles de emergencia humanitaria, superando crisis anteriores, al punto de que la propia escasez reduce la cantidad de desechos orgánicos disponibles en las calles.
Mientras la crisis social se agrava, el panorama político internacional se tensa. El gobierno de Estados Unidos ratificó una oferta de 100 millones de dólares en asistencia humanitaria directa, canalizada a través de la Iglesia Católica y organizaciones independientes.
Por su parte, el régimen de La Habana ha calificado dicha propuesta como una "fábula", asegurando no haber recibido ninguna notificación formal de la ayuda.









































































