
CDMX.- La intensa actividad tectónica sobre la cuenca del Pacífico ha encendido la alarma entre especialistas internacionales tras registrarse cinco movimientos de gran magnitud en un periodo menor a tres meses.
El evento más reciente ocurrió este jueves 20 de agosto en el departamento de Ayacucho, Perú, donde un terremoto de magnitud 7.2 sacudió la región andina.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP) detalló que el hipocentro del sismo sudamericano se localizó a 108 kilómetros de profundidad, factor que amortiguó la liberación de energía en la superficie y evitó daños materiales de gran escala.
Sin embargo, la frecuencia de eventos similares en Colombia, Filipinas e Indonesia mantiene en alerta a las naciones costeras del Océano Pacífico, reavivando el debate sobre la vulnerabilidad sísmica en países vecinos como México.
Geólogos precisan que los terremotos en el Cinturón de Fuego responden a dinámicas de subducción independientes y no necesariamente desencadenan una reacción en cadena.
Pese a ello, la constante acumulación de energía en la placa de Cocos y la falla de San Andrés exige a las autoridades de protección civil reforzar protocolos preventivos ante un eventual movimiento telúrico de consideración en territorio mexicano.









































































