
CHIHUAHUA, CHIH. — Con una Catedral rebosante de fieles y el tradicional aroma a palma bendita, el arzobispo de Chihuahua, Constancio Miranda Weckmann, encabezó este domingo el inicio de la Semana Santa. La celebración del Domingo de Ramos marcó el retorno masivo de los creyentes a los templos, superando las cifras de asistencia registradas durante los años de restricciones sanitarias.
Un inicio de Semana Santa con fe y tradición
Ataviado en color rojo —símbolo de la Pasión y muerte de Jesucristo—, el arzobispo inició la jornada a las afueras del recinto religioso para la bendición de las palmas. Durante la homilía, Miranda Weckmann agradeció tanto a los cientos de asistentes presenciales como a quienes siguieron la liturgia a través de transmisiones digitales, destacando la importancia de la reflexión espiritual en estos días santos.
Reactivación económica para comerciantes locales
El fervor religioso trajo consigo un alivio económico para los vendedores de artículos sacros. Tras años de ventas nulas por la pandemia, los comerciantes de figuras religiosas y cruces tejidas reportaron una afluencia positiva y un incremento significativo en sus ingresos. Las escalinatas de la Catedral se llenaron de colorido con las piezas artesanales elaboradas con palma y olivo.
El mensaje de la Pasión
Durante la misa, se dio lectura al relato bíblico de la Pasión de Cristo: desde la traición de Judas y la negación de Pedro, hasta el juicio ante Poncio Pilatos y la crucifixión. El mensaje central de la ceremonia recordó a los fieles el sacrificio de Jesús y la esperanza de la Resurrección, invitando a la comunidad chihuahuense a vivir una semana de recogimiento y paz.








































































