
CEROCAHUI, CHIH.- Un intenso despliegue de seguridad se registró en la Sierra Tarahumara ante la posible visita de la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván.
La mandataria estatal podría encabezar los actos solemnes programados para conmemorar el cuarto aniversario luctuoso de los sacerdotes jesuitas y el guía de turistas asesinados en este poblado en 2022.
El reforzamiento de la vigilancia incluye el despliegue coordinado de la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) y la Fiscalía General del Estado (FGE), cuyos elementos patrullan los accesos y la zona centro de la comunidad.
Indicios de la llegada de la gobernadora
Aunque la agenda oficial no ha confirmado la asistencia de Campos Galván, diversos factores en la logística comunitaria reforzaron de inmediato la versión de su arribo:
Despliegue operativo: Elementos policiacos coordinaron la habilitación de un área específica para el aterrizaje de al menos dos aeronaves oficiales.
Avanzada institucional: Personal de la Secretaría de Pueblos y Comunidades Indígenas arribó desde la noche del viernes para coordinar detalles técnicos.
Logística en el templo: Habitantes de la localidad y organizadores apartaron espacios exclusivos en el Templo de San Francisco Javier para la comitiva estatal y el equipo de Comunicación Social del Gobierno del Estado.
Conmemoración religiosa en la Sierra
La comunidad jesuita y los pobladores del municipio de Urique mantienen en marcha las actividades de memoria por los sacerdotes Javier Campos, Joaquín Mora y el guía de turistas Pedro Palma. La jornada contempla una procesión y una misa especial en la que además se anunciará formalmente al nuevo párroco asignado a la localidad.
A diferencia de los tres periodos conmemorativos anteriores, este año no se realizará el tradicional ritual rarámuri conocido como Nutema (acompañamiento espiritual a los difuntos), debido a que este proceso sagrado cumplió su ciclo el año pasado.
El programa concluirá con un espacio de convivencia comunitaria en carpas instaladas al exterior del templo para recibir a decenas de familias de las rancherías aledañas.



