
CIUDAD DE MÉXICO.– La dirigencia nacional del partido Morena, encabezada por Ariadna Montiel, rechazó de manera formal el contenido de un artículo publicado por el diario estadounidense The New York Times, el cual señala una supuesta colaboración de funcionarios de dicho instituto político con agencias gubernamentales de los Estados Unidos.
Montiel calificó las afirmaciones como parte de una narrativa recurrente impulsada por bloques opositores, argumentando que dichos señalamientos carecen de sustento documental y corresponden a estrategias de posicionamiento mediático observadas en los últimos ciclos electorales.
Postura del Comité Ejecutivo: Ante los cuestionamientos de los medios de comunicación, Ariadna Montiel señaló que el reporte es una extensión de las campañas de descalificación dirigidas previamente hacia la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador y la actual gestión del Ejecutivo Federal. La dirigente precisó que este tipo de construcciones discursivas forman parte de la agenda de los sectores de la ultraderecha, orientadas a erosionar la estructura del partido.
Contenido de la publicación internacional: El texto difundido por The New York Times el pasado 27 de junio sostiene que presuntos legisladores y gobernadores emanados de Morena fungirían como informantes del Departamento de Justicia de los Estados Unidos respecto a supuestos vínculos políticos locales. No obstante, el propio rotativo no aportó identidades ni nombres específicos que sustenten la colaboración de los presuntos involucrados.
eñalamientos a mandatarios de la frontera: El artículo de la prensa neoyorquina hizo eco de menciones previas del 3 de junio publicadas por Los Angeles Times, donde se aduce que Alfonso Durazo, gobernador de Sonora, y Américo Villarreal, gobernador de Tamaulipas, se encontraban bajo la revisión de agencias norteamericanas debido a presuntas irregularidades administrativas en sus respectivas demarcaciones.
Formalización de cartas de rechazo: El gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, oficializó su postura mediante una misiva formal dirigida al editor principal de The New York Times, Arthur Sulzberger.



