
BIDDEFORD, ME.– Un ciudadano colombiano de 26 años de edad murió este lunes tras ser baleado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en la localidad de Biddeford, Maine. El incidente letal ocurre a menos de una semana de que otro migrante falleciera a manos de la misma corporación en Texas, elevando la tensión nacional por los métodos de la agencia bajo la administración de Donald Trump.
El presidente de la Cámara de Representantes de Maine, Ryan Fecteau, confirmó el suceso a través de sus plataformas digitales. "Esta mañana se produjo un tiroteo en Biddeford. Una persona murió. El ICE ha estado implicado", detalló el legislador, añadiendo que la Policía Estatal y el Departamento de Seguridad Pública aseguraron la zona y que se prevé la intervención del Buró Federal de Investigaciones (FBI).
La organización no gubernamental Coalición por los Derechos de los Inmigrantes de Maine informó que el fallecido era un joven de nacionalidad colombiana que se dirigía a su jornada laboral al momento de ser interceptado. Mufalo Chitam, director ejecutivo de la coalición, precisó que la víctima contaba con un número de Seguridad Social y un permiso vigente para trabajar legalmente en los Estados Unidos.
"Era un miembro de nuestra comunidad, un vecino, un ser humano cuya vida fue trágicamente interrumpida", manifestó la organización civil en un comunicado, asegurando que emprenderán acciones legales para evitar la impunidad en el caso.
De acuerdo con los reportes iniciales, los agentes federales involucrados argumentaron haber actuado en defensa propia bajo la narrativa de que el conductor intentó embestirlos con su vehículo. Sin embargo, testigos presenciales que escucharon entre cinco y seis detonaciones señalaron que al menos un material videográfico capturado previo a los disparos contradice la postura oficial de la agencia.
Este siniestro repite el patrón registrado el pasado martes en Houston, Texas, donde un oficial de ICE abatió al ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo, de 57 años. En dicho caso, la corporación también adujo que el imputado —un obrero de la construcción con más de tres décadas de residencia en el país— intentó atropellar a un agente con su furgoneta, declaración que fue desmentida públicamente por tres testigos del sector.
Ambos operativos carecen de registros audiovisuales oficiales debido a que las cámaras corporales de los agentes de ICE implicados se encontraban apagadas o no eran portadas en los uniformes, una constante que ya había generado controversia en enero pasado tras la muerte de la activista Renee Nicole Good bajo circunstancias similares.



