
CIUDAD DE MÉXICO.– La presidenta de la República, la doctora Claudia Sheinbaum Pardo, atribuyó de manera directa a sectores de la "ultraderecha" de los Estados Unidos el desarrollo de una campaña política orientada a vulnerar la soberanía nacional de México. La mandataria federal vinculó estas presiones con las recientes indagatorias y solicitudes de extradición formuladas por el Departamento de Justicia estadounidense en contra de funcionarios mexicanos, catalogando los hechos como una estrategia de posicionamiento electoral extranjero.
Durante su pronunciamiento masivo, la titular del Ejecutivo Federal delineó la cronología de las tensiones binacionales, señalando que las presiones aumentaron tras los incidentes operativos registrados en el estado de Chihuahua, seguidos por señalamientos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve actores políticos.
El desglose técnico de los componentes argumentativos y las variables de legalidad binacional expuestas por la jefa del Estado mexicano detalla los siguientes elementos:
El antecedente operativo en Chihuahua: La presidenta sostuvo que la escalada de descalificaciones en contra de su administración tuvo como primer hito la muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos durante un operativo en el territorio de Chihuahua. Sheinbaum Pardo enfatizó que la presencia de dichos elementos en tareas operativas constituye una violación directa a las limitantes impuestas por la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley de Seguridad Nacional.
El uso de solicitudes ministeriales de extradición: Como segundo componente de la supuesta campaña, la mandataria ubicó los requerimientos urgentes de detención con fines de extradición emitidos desde Washington contra un total de 10 políticos del partido oficialista, señalando la ausencia de una presentación pública de pruebas que sustenten las acusaciones de presuntos vínculos con el narcotráfico.
Al cuestionar las intenciones de las agencias de procuración de justicia estadounidenses, Sheinbaum Pardo descartó que se trate de un interés genuino por colaborar en el combate a la delincuencia organizada organizada en la región de la frontera norte. En su lugar, planteó de manera abierta la hipótesis de un uso electoral de la agenda bilateral: "¿Es realmente interés legítimo, genuino por ayudar a México? ¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada o quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones del 2026? ¿O acaso pretenden influir en la elección de 2027 en nuestro país? No son preguntas retóricas. México no es piñata de nadie".



