
CARACAS, Ven.– El Comando Sur de los Estados Unidos, en coordinación operativa con las fuerzas de seguridad locales, ejecutó un ataque cinético en territorio venezolano que dio como resultado la muerte de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, identificado como el fundador y principal cabecilla de la organización delictiva trasnacional Tren de Aragua.
La intervención armada, formalizada bajo las directrices del Ejecutivo estadounidense y articulada con la administración interina de la nación sudamericana, representa la primera incursión terrestre focalizada contra un objetivo catalogado de alto riesgo dentro de dicha jurisdicción geográfica.
Ejecución del ataque cinético: De acuerdo con los informes validados por el secretario de Guerra de los Estados Unidos, Pete Hegseth, unidades tácticas avanzadas asestaron un impacto directo contra un complejo de operaciones del grupo delictivo ubicado en la región central de Venezuela. El operativo fue complementado visualmente con la difusión de un registro de videovigilancia aérea de 10 segundos que documenta la fijación de la infraestructura periférica y la posterior deflagración, confirmándose el deceso del objetivo prioritario por parte del comandante del Comando Sur, el general Francis L. Donovan.
Mecanismos de correspondencia bilateral: Los mandos militares hicieron público su reconocimiento a los cuerpos de seguridad venezolanos por el soporte logístico e intercambio de datos de inteligencia sobre el terreno. Esta acción se encuadra en los lineamientos de la Coalición Contra Cárteles de las Américas (A3C), una plataforma que busca eliminar los refugios seguros para el crimen organizado organizado trasnacional en el hemisferio, facilitada por la reconfiguración institucional en Caracas tras la transición del mando ejecutivo a la presidencia interina a principios de año.
Evolución y origen del entramado delictivo: Reportes especializados del centro de análisis Insight Crime señalan que Guerrero Flores, de 42 años, estructuró la expansión de la banda a partir del año 2014 desde el interior del centro penitenciario de Tocorón, en el estado de Aragua. La explotación del esquema de cogobierno penal le permitió acumular recursos financieros derivados de la extorsión, la trata de personas, el sicariato y la minería ilegal, expandiendo sus células operativas hacia múltiples países de la región latinoamericana y ciudades del territorio estadounidense.



